Testimonios sobre el trabajo de mujeres, fuente de conocimiento

Una mirada sobre un proyecto en el Medio Oriente: El Centro Mahut en Haïfa
Un foro de personas comprometidas
- "La crisis lanza un desafío a nuestra imaginación y a nuestra solidaridad"
- “Éste compartir nos hace sentirnos más humanos”
- "La gente se está levantando"
- Presentación del Foro Permanente sobre la Extrema Pobreza en el Mundo
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En el informe "Trabajadoras en el mercado precario del empleo", mujeres israelíes (palestinas y judías) cuentan sus experiencias de desaliento, de dolor, de vulnerabilidad, de cólera y de impotencia, así como sus experiencias para hacerles frente, sobrevivir y pelearse por un futuro mejor, para ellas mismas y para sus hijos.
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Extractos de la parte titulada,"Enfrentarse a la vida en la pobreza":
"La pobreza, es cuando las necesidades esenciales de un ser humano no son satisfechas", explica Shlomit [una de las mujeres entrevistadas]. Vivir en la pobreza impone un mecanismo de sobre vivencia que oscila entre la moderación, maña e improvisación. Una vida así obliga permanentemente a elegir prioridades y a entrar al callejón sin salida de las necesidades personales "Los niños primero." La pobreza influencia implícitamente en la organización del tiempo: la vida es enfocada sobre el presente - "de un pago a otro" - mientras que el tiempo y una organización minuciosa son necesarios para tomar cada día decisiones, así como lo explica Shlomit, "Debía reflexionar por lo menos tres veces antes de comprar estos zapatos. La decisión de comprar toma más tiempo."
En realidad, para las mujeres necesitadas, la pobreza es un trabajo en sí: cada gasto exige ser calculado, discutido, decidido; ir de un lugar a otro toma más tiempo. Ellas deben ir a tiendas y mercados más alejados con el fin de encontrar productos básicos a menor precio; pasan mucho tiempo ocupándose de papeles oficiales con las diferentes administraciones.
Al mismo tiempo, la pobreza afecta a la conciencia; Esta se aferra en un espacio interior del alma provocando preocupación y angustia permanente. La pobreza también tiene influencia en la percepción que las mujeres tienen de ellas mismas. Shlomit lo dice claramente: "La pobreza para mí no es sólo una cuestión de necesidades es también algo en mente. El hecho de que yo sé que no puedo … pensando por yo quiero (algo) y no puedo (tenerlo)."
Natalie: "Ciertos días, no me siento de buen humor, y de golpe me pregunto: ¿Qué hago en casa? Debo salir. ¿[Pero] donde podría ir? Se necesita dinero para salir. Y para tener dinero, se tiene que trabajar. Pienso en eso todo el tiempo. ¿Cómo, dónde encontrar dinero para la casa? Estoy sola en este combate. Es una batalla permanente por la supervivencia, cuando debo calcular y decir (a mis hijos): ¡No coman este panecillo ahora, sino no tendrá nada para el día siguiente.! ¡Esta semana les compre cereales, no habrá la semana próxima.! Es una cosa en lugar de otra. Esta semana necesitamos cosas más importantes. [Hago este tipo de cálculos] a cada momento, cada minuto y cada segundo. No tenemos la elección, entonces uno se debe apañar. No nos compramos ropa a menudo, a veces no lo hacemos durante mucho tiempo. Nosotras "llevamos un uniforme", como dicen. Lo que usted tiene, hasta el último centavo, sabe que no lo gastara en si misma, ante todo, lo invertirá en los niños. Porque para mí es lo más importante, ellos están por delante, que no sientan que les falta algo. Hago lo que puedo."
Una vida de inseguridad financiera debido al empleo no es sólo una vida de escasos recursos en el presente. Sus consecuencias tiene repercusión en el futuro: la manera de como perciben el futuro, de como se preparan para ello, se preocupan por ello, y las esperanzas que tienen para hacerle frente; todo esto hace parte de las consecuencias de vivir en la pobreza.
Zivit:"No veo futuro. Lloro a veces pensando en estos jóvenes porque, tampoco, ven futuro para ellos. Mi hijo, que Dios lo guarde, necesita estudiar durante años con el fin de alcanzar un nivel con el que podrá al fin decir que sobrevive. Hoy sin el apoyo de su familia, no puede hacer nada (…) y no puedo ver un futuro. Es lo peor [que puede pasar] en este mundo, en la vida de alguien es no tener un mañana, que sea joven, adulto o una persona mayor. Cada vez que la gente respira, necesitan saber que harán mañana, sin importar que. Porque si no tienen proyectos, entonces no tienen nada que los motive a levantarse al día siguiente y sera casi mejor que se queden en la cama. Y sus niños los ven dormir, y se dicen, “Si mi padre duerme, si mi madre duerme, ¿cómo voy a vivir? ¿Cómo voy a salir de esto? ¿Qué me va a pasar? Y los niños poco a poco se deprimen. Es un círculo vicioso."
Estas historias de vida ponen en evidencia la cuestión de las consecuencias de la falta de empleo sobre las relaciones de las mujeres con sus hijos. Las mujeres describen cómo se ven a través de los ojos de sus hijos, como incompetentes e inútiles, no mereciendo respeto, ni reconocimiento. Nos hablan del temor de sus hijos de ser un día como ellas y a su propio miedo de ser un modelo destructor - un modelo de padres desesperados y sin esperanza.
Zivit:"No sé cómo hay gente que consigue vivir con 1,500 … o 3,000 [Shekeles]. Es una suma tan pequeña al lado de otros que ganan 100.000 Shekeles por mes. Una vez, me encontraba en la casa de una mujer minusválida a la que ayudaba voluntariamente. Era tan pobre, que no tiraba la bomba de agua, ni lavaba la vajilla con el fin de economizar un poco de agua, “un poco aquí , un poco allá”. Un día economizará el aire y será el fin; todo eso para conseguir vivir con estos 1,500 [Shekeles]."
En los discursos oficiales, las mujeres que viven en la pobreza son presentadas a menudo como víctimas desesperadas, como personas miserables que se quejan permanentemente. La consecuencia es que la mirada del público, tan acostumbrado a verlas y a designarlas de ese modo, se vuelve critica e indiferente . Es como si la sociedad no pudiera (y quizás no quiere) verlas de otro modo y no puede percibir otra cosas que no sea la desesperación, pasividad o debilidad. Aparentemente, es más fácil enfocar la mirada del público sobre las mujeres socialmente vulnerables y de ignorar cómo hacen ellas frente a sus condiciones. Esas maneras de hacer frente a su situación son sus propios esfuerzos para construir otra realidad implica una lucha activa y permanentemente contra procesos peligrosos e indeseables , darse los medios de emanciparse, organizar soluciones y aportar cambios.
Más allá de oportunidades y libertad de elección limitadas, estas mujeres buscan el Bien y luchan para obtenerlo: buscan un sentido de pertenencia, piden seguridad, acciones significativas y aspiran a crear un futuro mejor.
Extractos de "Women Worker’s in a Precarious Employment Market", informe publicado por el Centro Mahut, Israel.

Para conocer mejor el Centro Mahut o descargar el informe completo (en inglés, Hebreo o árabe), dirigirse a web www.mahutcenter.org





